SISTEMAS / SOPORTES

En la pintura geométrica las formas hacen sistema por la naturaleza plana del color, que es casi la condición determinante. Es decir, no solo es la memoria angular de las formas lo que marca a la propuesta en este campo sino también la aplicación uniforme del color en el plano pictórico, que es la que confiere, en buena medida, la cohesión interna a la obra. La percepción puede registrar profundidad por contraste cromático, como cuando se produce la sensación de que ciertos colores saltan a primer plano; o el artista ´puede sembrar cierta ambigüedad de naturaleza visual como en la corriente de geometría constructiva conocida desde 1950 como arte óptico. Pero un sistema híbrido de formas flotantes en el plano, poseedoras de densidades variables y de cargas pictóricas -y de presencias materiales- distintas resulta no solo estimulante sino refrescantemente desconcertante, y una vez más es Jorge Cabieses quien nos cuestiona de manera aguda y dinámica al respecto.

Esta extensión en el arte geométrico de Cabieses viene a transformar serena y muy sugerentemente lo que ya es una propuesta geométrica propia, de francos principios constructivos en una perspectiva amplia que incorpora planteamientos en diseño contemporáneo en igualdad de términos con desarrollos pictóricos de los últimos 50 años. En su pintura geométrica, la impronta Memphis -de Ettore Sottsas et al-, le da la mano a Philip Starck y juntos conversan con Peter Halley y Gary Hume; así como la lógica de la linealidad negra del Letraset dialoga con la funcionalidad decorativa de la gráfica urbana limeña de las tolvas de camiones. Sin olvidar el dato crucial: la pintura de Cabieses se ejecuta a través de mallas serigráficas.
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El dispositivo que marca lo último de su producción es una afirmación de lo pictórico pasado por filtros y tamices precisos. Nunca ha estado la libertad de Cabieses más construida sobre la precisión. Por ejemplo, hay un desarrollo orgánico a partir de las posibilidades que otorga la serigrafía. Sin romper los confines nítidos de las formas, trabaja el color 'en caliente' al momento de usar la malla, a través de la misma, cambiando de signo lo actuado, el espacio pictórico se fragmenta y aparecen lo que podríamos llamar 'unidades moleculares', agregadas como acotaciones perfectamente discernibles y puntuales en el plano. Pese a estar disgregadas y ser discretas éstas conforman una capa de visualidad que suma y le da un giro al sistema vigente en el plano: lo difuso queda dentro de contornos exactos. Cabieses obtiene pasajes sobre la superficie del soporte que podrían ser el resultado de una gestualidad intensa, y que están perfectamente comprendidos dentro los nítidos confines de cada unidad que flota suelta o superpuesta a otras, que también son signos, más anclados al plano por su carácter visual uniforme. Lejos de una radical violencia, Cabieses desestabiliza sutilmente la lógica
interna de sistemas a los que estamos habituados y abre el juego nuevamente desde el centro de un campo que parecía estar ya completamente mapeado.

   
     
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